La compañía acumuló una deuda cercana a los $16.000 millones y atraviesa una fuerte crisis financiera. Sus tres plantas santafesinas se encuentran afectadas y también hay productores tamberos entre los acreedores.
La histórica empresa láctea Verónica se presentó en concurso preventivo de acreedores luego de acumular un pasivo cercano a los $16.000 millones, en una de las noticias económicas más relevantes de la semana.
La compañía atraviesa una situación financiera crítica que afecta a sus plantas de Clason, Lehmann y Suardi, en la provincia de Santa Fe.
Entre las obligaciones acumuladas aparecen deudas bancarias, cheques rechazados, salarios pendientes y compromisos con productores tamberos.
Una deuda que se multiplicó
De acuerdo con la información difundida sobre la presentación judicial, Lácteos Verónica acumula aproximadamente $4.745 millones de deuda bancaria y más de 2.900 cheques rechazados por un monto superior a $11.200 millones.
La crisis también alcanzó a unos 150 productores tamberos que mantienen acreencias con la compañía.
El concurso preventivo busca evitar una eventual quiebra y darle a la empresa la posibilidad de reorganizar sus obligaciones mientras intenta recuperar su capacidad operativa.
Un caso que preocupa al sector productivo
La situación de Verónica trasciende a la propia compañía por tratarse de una empresa histórica de la industria alimenticia argentina y por el impacto que tiene sobre toda su cadena de producción.
El caso vuelve a poner bajo discusión las dificultades que enfrentan algunas empresas industriales en un contexto de consumo todavía débil, dificultades de financiamiento y necesidad de capital de trabajo.
Mientras el Gobierno destaca la recuperación de distintos indicadores económicos, la crisis de Lácteos Verónica muestra que la mejora de la macroeconomía todavía convive con situaciones complejas en sectores concretos de la economía real.